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lunes, 17 de agosto de 2026

Ranking de que hacer en Riviera Maya (después de haber estado 4 veces)


He estado cuatro veces en la Riviera Maya. Cuatro, es lo que tiene que mi mejor amiga haya vivido allí durante 6 años y que los vuelos me salieran bien de precio. Ya no soy la turista de primer viaje que dice que sí a todo y termina reventada, con la tarjeta echando humo y la sensación de no haber visto nada de verdad. A estas alturas tengo criterio, y sobre todo tengo una lista mental de lo que repetiría con los ojos cerrados y lo que no volvería a hacer ni regalado.

Así que ahí va un ranking honesto. De lo que está muy bien a lo que para mí es imprescindible.

4. Xcaret

Empiezo por el más polémico, porque sé que Xcaret divide. Es un parque enorme, montado hasta el último detalle, con ríos subterráneos por los que nadas entre cuevas, animales por todas partes y un espectáculo nocturno que, admitámoslo, es una pasada de producción.

¿El problema? Que es justo eso: un parque. Muy bien hecho, carísimo, y con esa sensación de estar dentro de una máquina turística perfectamente engrasada. Si vas con niños o es tu primera vez en la zona, entiendo perfectamente que caiga en la lista. El show final con la historia de México me puso la piel de gallina, no lo voy a negar.

Y a pesar de que muchos creeran que es una turistada he ido 4 veces ( fui con distintas personas en cada uno de los viajes). Pero lo importante no me ha importado repetir, supongo que porque creo que te permite hacer una idea a pequeña escala de la cultura mexicana y sus encantos.

Tip: si vas, llega temprano y ve directa a los ríos subterráneos antes de que se llenen. Y calcula el día completo, no intentes meter nada más.

3. Snorkel en Cozumel

Aquí ya entramos en terreno peligroso, porque a partir de este puesto todo me encanta. Cozumel es una isla a un ferry de Playa del Carmen y tiene delante uno de los arrecifes más bestias del planeta. Meter la cabeza en ese agua es como entrar en otro mundo: colores que no sabías que existían, peces por todos lados, esa quietud rara de estar flotando y mirando hacia abajo.

Lo pongo en el tres y no más arriba solo porque depende mucho del día, del punto y de con quién vayas. Un mal tour te lo puede arruinar (grupos de cuarenta personas pisándose, media hora escasa en el agua). Pero cuando das con el sitio bueno y el mar está tranquilo, es de esas cosas que te recolocan la cabeza. El Cielo, con esas estrellas de mar sobre la arena blanca, es de otra dimensión.

Tip: huye de los tours masivos. Busca uno de grupo reducido aunque cueste algo más, y ve con calma: no es una carrera, es para mirar. Yo lo reservé al bajar del ferry en algún puesto local. Aproximadamente 40€.



2. Ruta de los Cenotes

Los cenotes son el motivo por el que la península del Yucatán tiene algo que no tiene ningún otro sitio. Agua dulce, transparente, fría, dentro de cuevas y pozos abiertos en la selva. La Ruta de los Cenotes, cerca de Puerto Morelos y también encontrarás en la carretera de Tulum, es muy cómodo y puedes ir saltando de uno a otro a tu ritmo.

Hay de todo: los abiertos con lianas colgando, los de cueva oscura donde encontraras murciélagos, los que tienen tirolinas y saltos para los que van con ganas de adrenalina. Y hay algo casi ceremonial en tirarte a esa agua. Los mayas los consideraban sagrados y, cuando estás dentro, entiendes por qué.

Lo puse muchas veces por delante de todo, y solo hay una cosa que lo destrona. Si te va la naturaleza sin filtros y sin colas, este es TU plan. Alquila coche, hazlo por tu cuenta, y elige un par en lugar de intentar verlos todos.

En mi caso he visitado estos estos:

https://share.google/rFykpagqYPGgae3K0

https://share.google/LlUWW9YyyLVhVxZEI

https://share.google/FYYeR656hEP4GpEw4

Tip: ve pronto por la mañana, antes de los tours. Un cenote a las nueve, para ti sola, es una experiencia completamente distinta a las doce con cincuenta personas dentro. O la hora del atardecer tampoco es mala hora.

1. Holbox

Y aquí está mi ganadora indiscutible.

Holbox no es exactamente Riviera Maya, está más al norte y hay que currárselo un poco para llegar (coche o transfer hasta Chiquilá y ferry). Pero ese pequeño esfuerzo es justo lo que la mantiene siendo lo que es: una isla sin coches, con calles de arena, carritos de golf y un ritmo que te obliga a bajar las pulsaciones sí o sí.

No hay mucho que "hacer" en el sentido clásico, y ese es justo el punto. Caminas por la orilla durante kilómetros con el agua por los tobillos. Ves atardeceres muy instagrameables. Si tienes suerte con la temporada, nadas con tiburón ballena. Y por la noche, en las zonas oscuras, aparece la bioluminiscencia: el agua se enciende cuando la mueves, como si nadaras entre estrellas.

Encontrarás lugares chulos para tomarte un buen café como 

Another Clandestinohttps://share.google/KyX7Bc0RwhyxZKEpT


Mr Happyhttps://share.google/EpKbYHxxPzdPL4fi2

Para comer es super famoso Roots y su pizza de langosta, pero si lo que buscas son unos tacos auténticos te recomiendo Temoc Tacos.

Holbox es el sitio al que vuelvo en la cabeza cuando estoy en Mallorca en la oficina en un día de mucho estrés en el que me teletransporto.

Tip: quédate a dormir al menos una noche, no la hagas de día. Holbox de excursión es media Holbox. La magia empieza cuando se van los que vienen y vuelven en el mismo ferry.









Mi viaje lo reservé con Flowo y no pudo ser más acierto ya que ante cualquier problema siempre están pendientes de ti.


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